Conversamos con Isabel Cauas, pintora y grabadora chilena, presidenta del Taller 99, en el marco de la exposición Sobremesa con Nemesio, que se exhibe hasta el 29 de marzo en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso. Licenciada en Artes Plásticas con mención en Grabado por la Universidad de Chile, Cauas reflexiona sobre el legado de Nemesio Antúnez, el rol del Taller 99 como institución cultural, sus proyecciones a futuro y la relevancia histórica y contemporánea del grabado en Chile.
- ¿Qué significa para Taller 99 poder realizar una exposición que celebre su setenta años de existencia?
Significa poder decir, con mucho orgullo, que después de setenta años el Taller 99 sigue plenamente vivo. Hemos pasado por momentos buenos y difíciles, como toda historia larga, pero hoy seguimos trabajando con mucha energía, creando, enseñando y promoviendo el grabado. Esta exposición confirma que el Taller 99 no es solo memoria ni solo la historia de sus fundadores -como Nemesio Antúnez, Roser Bru, Dinora Doudchitzky, Eduardo Vilches o la querida Hormiguita-, sino un espacio activo, vigente y en permanente diálogo con el presente.
- ¿Cómo ha sido para los artistas compartir espacio junto a Nemesio Antúnez?
Ha sido siempre una alegría y casi una fiesta compartir espacio con Nemesio Antúnez, nuestro maestro y fundador. Muchos de los artistas que participan hoy no lo conocieron personalmente, pero su presencia sigue siendo muy fuerte. Cada vez que trabajamos a partir de temas “nemesianos” se genera un entusiasmo especial, como un juego con reglas claras, un “pie forzado” que activa mucho la creatividad. Creo que ese espíritu lúdico de Nemesio sigue con nosotros. Exponer junto a él es recordarlo, agradecerle y mantenerlo vivo en el trabajo.
- ¿Qué significado tiene la muestra?
La muestra es, ante todo, un diálogo. Es el resultado de un trabajo colectivo que se materializa en la carpeta Sobre la mesa, realizada en dos etapas: una primera convocatoria en 2009 y una segunda en 2025, cuando decidimos ampliarla para integrar a nuevas generaciones del Taller 99, nuevos “comensales”. Este ejercicio de trabajar a partir de un tema común es algo que hacemos casi todos los años: nos ponemos de acuerdo en el tema y en el formato, y cada artista lo interpreta desde su propio lenguaje y desde su tiempo. Las mesas fueron un tema muy presente en la obra de Nemesio, y retomarlo fue una manera de activar un diálogo vivo y continuo entre generaciones, donde se cruzan maestros y artistas más jóvenes, y donde el grabado se transmite, se transforma y se proyecta hacia el futuro, también en diálogo con quienes visitan la exposición.
“Nemesio era así: cercano, generoso y profundamente convencido de que el arte debía compartirse”
- ¿Qué rol tiene el grabado en la cultura artística de Chile?
El grabado cumple un rol fundamental en la cultura artística chilena, porque acerca la creación a las personas. Permite que el público no solo se relacione con el arte, sino que también pueda adquirir obras originales a precios accesibles. Siempre vuelvo a Nemesio Antúnez, que lo explicó de manera muy hermosa cuando decía que “el grabado es la más democrática de las expresiones artísticas”, porque a partir de una matriz original se generan múltiples originales, lo que hace posible que el arte circule y llegue a muchas más personas. Ese espíritu democrático sigue siendo clave hoy. Es justamente lo que buscamos en el Taller 99: abrir el taller, hacer demostraciones de manera permanente, educar a niños, jóvenes y coleccionistas, y poner énfasis en algo muy importante: que el grabado no es una reproducción, sino que cada obra es un original.
- ¿Qué diría Nemesio Antúnez si supiera que se presenta en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso?
Estaría feliz y también muy orgulloso de estar en un museo tan importante como el Museo de Bellas Artes de Valparaíso, sin duda. Valparaíso es un centro histórico fundamental para el arte chileno y una verdadera cuna de muchos grabadores. Lo conocí y vi muchas veces su entusiasmo por llevar las exposiciones del Taller 99 a todas partes. Estoy segura de que estaría en la puerta del Baburizza invitando a entrar a todos los que pasan, a los turistas, conversando con la gente, contando sobre las técnicas, hablando del grabado y del Taller 99 con esa pasión tan suya. Nemesio era así: cercano, generoso y profundamente convencido de que el arte debía compartirse.
- ¿Qué encontrarán los visitantes cuando conozcan la exposición?
Los visitantes se van a encontrar, primero, con grabados de Nemesio Antúnez de distintas épocas: desde sus cerámicas de Quinchamalí, pasando por sus mesas con manteles cuadriculados, hasta uno de mis trabajos favoritos, un gran buril titulado Los pinceles. Junto a eso, verán una exposición muy diversa, con una gran variedad de lenguajes plásticos, técnicas y autores de distintas generaciones, todos trabajando en torno a un mismo tema. Aparecen mesas con platos de sopa, mesas-altar ligadas a rituales, mesas con cartas y sobres, niñas conversando bajo la mesa, homenajes a Morandi, mesas de trabajo, mesas del pellejo… La idea es invitar al espectador a imaginar cuál habría creado él o ella, qué mesa se le habría ocurrido, qué ganas de saber.
“El Taller 99 puede y debe ser un lugar donde el oficio se aprende de manera directa, rigurosa y viva, desde la experiencia, el hacer y la transmisión entre generaciones, sin perder nunca su espíritu colectivo”
- ¿Cómo dialoga esta exposición con la historia viva de Taller 99 y con las generaciones actuales de grabadores?
La exposición dialoga con la historia viva del Taller 99 a través del cruce entre nuevas miradas y un oficio que se mantiene. Aparecen imágenes, lenguajes y preocupaciones contemporáneas, pero al mismo tiempo es muy emocionante ver que seguimos entintándonos las manos con la misma tinta, preparando el barniz de la misma manera desde hace setenta años y usando el buril casi como un gesto heredado. Es inevitable pensar en esas mesas de trabajo del Taller 99 en Guardia Vieja 99, en la casa de Nemesio, en 1956, y sentir que ese espíritu sigue presente. Puede haber nuevas herramientas y algunas innovaciones tecnológicas, pero el oficio es el mismo: el grabado que Nemesio trajo desde el Atelier 17 en Francia y que se ha transmitido de generación en generación hasta hoy.
- ¿Qué valores o principios de Nemesio Antúnez siguen vigentes hoy en la práctica del Taller 99?
Nemesio era un hombre excepcional, y no ha sido fácil estar a la altura de los valores y la visión que nos dejó. Además de hacer arte de manera sobresaliente, tanto en pintura como en grabado, fue un enorme gestor cultural: alguien que unía, que abría espacios, que podía dirigir el Museo Nacional de Bellas Artes y, al mismo tiempo, hacer un programa como Ojo con el Arte, que entusiasmó a muchos de mi generación a querer ser artistas. Como verás, nos dejó la vara altísima.
En el Taller 99 esos principios siguen muy vigentes. Es un taller muy particular, de los que ya casi no existen: se cuida mucho que la instancia de creación prevalezca, además de la enseñanza y la difusión del grabado, en un espacio abierto donde maestros trabajan a la par con alumnos que recién se inician, sin jerarquías rígidas ni diferencias generacionales, compartiendo el oficio, el conocimiento, la gestión y la mesa de trabajo. Aquí hay que recalcar el espíritu colaborativo en todo ámbito de cosas, hemos podido llegar a donde estamos porque todos trabajamos en conjunto. Ese espíritu de generosidad, de transmisión y de comunidad es, quizás, el legado más profundo de Nemesio y el que seguimos cuidando día a día.
- ¿Cómo fue el proceso curatorial de “Sobremesa con Nemesio”? ¿desde dónde se pensó el diálogo entre obras y artistas?
Como te contaba, el origen de la muestra está en una carpeta colectiva titulada “Sobre la mesa”, con una primera convocatoria que luego abrimos a nuevos integrantes el año pasado. Desde ahí se pensó el proceso curatorial como una conversación más que como un relato cerrado. Nos interesaba que el diálogo se diera de manera natural, a partir de un tema común, pero dejando total libertad a cada artista para abordarlo desde su propio lenguaje, su generación y su experiencia en el Taller 99.
La curaduría buscó respetar esa diversidad y poner en relación las obras como si estuvieran, justamente, en una sobremesa: distintas voces, tiempos y miradas compartiendo un mismo espacio. Así, el diálogo no es solo entre obras y artistas, sino también con la figura de Nemesio y con el propio espectador, que entra a esa conversación abierta.
Sin duda ha sido la carpeta con más viajes y la que más ha sido expuesta hasta la fecha, con una amplia convocatoria que incluyó 45 grabados. Su primera exhibición fue en 2010 para acompañar la inauguración del nuevo Centro Cultural de la Scuola Italiana en Santiago. Luego de esa exposición, la carpeta viajó itinerante a EE.UU. teniendo como punto de partida The Frank Museum of Art, dependiente de la Otterbein University en Westerville, Ohio. Fue también exhibida en la Burnell R.Roberts Triangle Gallery en Dayton, y terminó en The Works Gallery en Newark, Ohio. Todas las muestras fueron gestionadas por Nicholas Hill, entonces director de las galerías y museo dependientes de la Otterbein University. Durante ese mismo año se envió otro ejemplar de la carpeta a la Universidad de Missouri-St. Luis para ser expuesta en el marco de la conferencia de la Secretaría General del Consejo Internacional de Grabado, EEUU. Y en el mismo 2010, “A la mesa con Nemesio” se muestra en la Sala Abate del Centro de Extensión de la Universidad de Talca, en Chile. En 2011 por su parte, la exposición “A la mesa con Nemesio”, el portafolio y los 15 grabados de Nemesio con el referente de sus mesas fueron exhibidos en el Teatro del Lago, Frutillar, Chile. En 2013 se expuso en la inauguración de la galería Espora, ex casa del Taller 99 en Melchor Concha, y en 2014 fue parte de la presentación del Taller 99 en la Feria del Libro y las Artes de Maipú. Durante 2015 se expuso el ejemplar de la carpeta donado al Museo del Grabado Universitario, MUG UPLA en la Sala Puntángeles de Valparaíso, y en 2017 estuvo en la Casa de la Cultura de Rancagua. La última exhibición anterior a esta en el Museo Baburizza se realizó en la Fundación Cultural de Providencia formando parte de la exposición Taller 99/Providencia, Transcurso de Residencia. En Julio del año pasado la mostramos en Lo Matta Cultural de Vitacura, en esta y en todas las ocasiones anteriores ha obtenido muy buenas críticas y una gran difusión, ahora mismo en el Baburizza a 15 días de su inauguración ya llevamos 2000 visitas.
Esta carpeta viajera ha sido una importante embajadora del trabajo del taller tanto en el extranjero como dentro del país, y un buen ejemplo de cómo una obra realizada en el mismo formato por un colectivo puede representar a sus creadores en otras latitudes.
- ¿Cómo imagina el futuro de Taller 99 en los próximos años?
Me imagino el futuro del Taller 99 como un espacio cada vez más activo y conectado. Por un lado, favoreciendo aún más la creación de sus integrantes, fortaleciendo los programas de residencias, tanto para artistas nacionales como internacionales, y promoviendo una participación más constante en bienales y circuitos internacionales de grabado. Y, por otro, asumiendo un rol fundamental en la formación, llenando en parte el vacío que han ido dejando las universidades en la enseñanza del grabado. El Taller 99 puede y debe ser un lugar donde el oficio se aprende de manera directa, rigurosa y viva, desde la experiencia, el hacer y la transmisión entre generaciones, sin perder nunca su espíritu colectivo.
Siempre soñamos con más, y lo mejor es ver que, poco a poco, esos sueños se van cumpliendo: integrantes del taller están siendo invitados a residencias; nosotros mismos hemos viajado a lugares remotos para enseñar grabado. Siempre hay maestros interesados en venir a impartir cursos, y las publicaciones y homenajes se siguen imprimiendo convirtiéndose en hermosos libros. Todo eso nos confirma que el Taller 99 no solo tiene historia, sino también mucho futuro por delante.















